Saturday, May 31, 2008

Sin salida

(extracto inventado de un epílogo)

“El espejo me sonrió débilmente desde el fondo del pasillo. Reflejaba mi propia figura a su manera líquida e imperfecta. Guiñé el ojo derecho: el reflejo –mi reflejo- mantuvo inmóvil su mirada de iguana. Abrí la boca y el reflejo me regaló una orquídea de pus. Le mostré un peine azul y el espejo me mostró un cuchillo rojo. Le pedí un feliz prólogo y el espejo me devolvió un epílogo macabro. Quise correr, pero el pasillo había desaparecido.”

Si haces un esfuerzo, si tratas de ambientarte en un micro-mundo imaginario, te será más facil. No hagas caso de esta habitación, con su luz y su oscuridad situadas estratégicamente en las paredes opuestas. Lo sé, todo es tan desconcertante. Espero que no te importe…

Pensándolo bien, los signos contrarios, ¿no se comprenden mejor si son vistos de manera simultánea? Los ingredientes claroscuros se pueden disfrutar más y mejor si se combinan en cantidades desiguales. La muerte puede tener un envoltorio de malvavisco, el arcoiris puede dormir en una cama de clavos. La primavera puede tener corazón de otoño.

Estás invitado a quedarte, querido lector. La SALIDA, por si la necesitas, está indicada claramente en algún lado.

Monday, May 12, 2008

Otra mudanza

Y ahora, un mensaje de nuestros patrocinadores:Pobre Tiggy, no sabe lo que le espera...

Sunday, May 11, 2008

El regreso de la tía Gertrudis

Tía Gertrudis: Pero, ¡¿quién se cree usted?!
PB: Señora, ¿no le parece que está un poco agresiva? Si acabamos de empezar la conversación...
TG: Sí, pero... ¡no puedo creerlo! ¿No llevó a desayunar a su madre en su día?
PB (desafiante): Mi madre y yo tenemos un mutuo acuerdo. Es más, ¿quién se cree usted?
TG: (volviendo a su tejido): Yo sólo sugería.
PB (más tranquilo): No hay problema... Hay cosas en las que uno cree y otras en las que no. Por ejemplo: creo en no ritualizar el calendario. Y en no hacer lo que todos hacen. Llámelo "anarquía", llámelo "pesimismo". Puede llamarlo "libertad", si así lo desea.
TG: Vaya, usted cree en puras cosas negativas. ¿En qué más NO cree?
PB (tomando aliento): No creo en el infierno. No creo en el cielo. Tampoco creo en los hombres. A veces no creo en las mujeres. No creo en los políticos, tampoco creo en los poetas. No creo en las modas, tampoco en la contracorriente. No creo en Hitler, no creo en John Lennon. No creo en el castigo ni en la recompensa. No creo en el amor, no creo en el odio. ¿La esperanza? Creer en la esperanza es creer en algo que no está inscrito en el día de hoy. Creo en el "ahora". El pasado me entristece, pero el mañana me fascina porque no espero nada de él.
TG: Para no creer en John Lennon, usted se ve muy hippie. Cosa que no le quita lo amargado.
PB (suspirando): Si supiera, señora... Eso me ha traído problemas y dolores de cabeza.
TG: Supongo que tampoco cree en los dolores de cabeza.
PB: No, en eso creo. Oh sí. Creo en la ciencia, en el arte.
TG: ¿No dijo que no creía en la poesía? Eso es un arte, muchacho. Habrá leído a Amado Nervo, a Neruda... ¿No le gusta la canción francesa? ¿Edith Piaf?
PB: Dije que no creía en los "los poetas", que no es lo mismo que no creer en "la poesía". Y de Edith Piaf ya hemos discutido antes, señora.
TG: Y su lista de no-creencias, ¿es muy larga?
PB: Doña Gertrudis, señora mía, tía... Yo no creo en las listas definitivas. No creo... (frotándose los ojos por debajo de los lentes) Hay veces que no creo ni en mí mismo.
TG :(apartando su tejido, preocupada): ¿Usted ha ido al psicólogo, joven?
PB: Adivine qué. Tampoco creo mucho en los doctores.
TG: Ni hablar del manicomio.
PB: Exacto, ni hablar del manicomio. Mientras no me arrebaten mis cuadernos, mis libros, mis blogs, todo estará bien para mí.
TG (intrigada): ¿Usted tiene libros? ¿Resulta que en eso SÍ cree?
PB: No, tampoco. Pero eso no impide que me gusten. Si hubiéramos comenzado por ahí... Una cosa son las creencias y otra son las preferencias.
TG (sin palabras): ...
PB: Y claro, hay cosas en las que me gustaría creer... (PB se emociona) ¡La vida en otros mundos, por ejemplo! ¡En el enigma del cosmos! ¡La colisión entre las especies!
TG (amenazante, tomando su paraguas): Usted está sacando boleto, joven.
PB: ¡Señora, cálmese! Que no crea en Dios no quiere decir que no crea en el respeto.
TG (asestando un paraguazo): ¡Tome su respeto, hereje!

(Mientras tanto, afuera de la combi descienden varias semillas de luz amarilla).

. . .

N. del A: Anteriores apariciones de la Tía Gertrudis: Aquí y aquí.
¿Los existencialismos te valen sorbete? Buena elección. Te invito a ver mi nuevo Ironman. ¡Chin, pum, CUAAAZ!

Saturday, May 10, 2008

Mother's Day


En el siglo XXI, los hijos de su madre podemos felicitar públicamente a sus mamacitas chulas. Luv/luv.
¿Por qué el florero está duplicado? Ni idea: sólo soy un artista.

Thursday, May 8, 2008

Hoja por Hoja (uncut)




















El sábado pasado publicaron estas imágenes en el suplemento literario del periódico Reforma. Me sigo preguntando por qué dejaron tantos ingredientes fuera... En fin, Viva Blog. El tema: "Comida y Literatura".

Y si alguien cree que me he perdido en las aguas negras de la solemnidad, no se pierdan mi nuevo Batman
. (jeje, las cosas que uno hace en las horas de oficina).

Wednesday, May 7, 2008

Dazed & Confused (ENAP)


Los momentos que anteceden a algún cambio de rutina son los idóneos para mirar atrás (una mudanza, por ejemplo). Se desentierran cuidadosamente los cimientos de una vida y se transportan esas raíces, todavía con algo de tierra, a una nueva maceta.
Junio 1998. Estas fotos pertenecieron a algún ejercicio de Fotografía I, donde -si mal no recuerdo- probábamos filtros de colores en película blanco y negro. ¡Qué hermosos éramos!
Figuran: mi querida Iliana, Pablo y Marelyn (ahora valientemente casados), Diego (ese talentoso y atribulado galán) y Ricky (ontás Ricky?). Yo soy el tercero de la primera columna.

Saturday, May 3, 2008

Friday, May 2, 2008

Jimmy Corrigan


Pocas veces he escrito una reseña sobre algo. Tal vez alguna queja compacta, una recomendación al aire. Deseo que "Jimmy Corrigan" (Chris Ware, 2000, Pantheon Books) haga la excepción.

Kierkeggard -del cual sólo conozco esta frase- dice: "Introduzco el dedo en la existencia; no huele a nada". Escribí esa cita en algún cuaderno y dicha sensación aflora cuando observo esta obra de Chris Ware. Ojo: No es que no transmita nada, sino que transmite "esa nada". Habrá quienes vean poesía y color en sus miles de rincones, y les daré la razón. Y tendré que insistir en que esas porciones reducidas de belleza son el contrapunto para que el resto del mensaje surta efecto. No tiene sentido la oscuridad si no hay un poco de luz.

¿De qué trata la historia? Jimmy "The Smartest Kid on Earth" conoce por primera vez a su padre después de 37 años. Al mismo tiempo descubrimos -y reconocemos- una infancia típicamente cruel, protagonizada por su abuelo de 8 años en un Chicago de 1893. Sobra decir la exactitud histórica escondida detrás de cada escenario y es necesario festejar la manera en que brincamos atrás y adelante en el tiempo, como suecede entre los sueños y la realidad. La imaginación de Jimmy es una manera de explicar el mundo, el mundo como una explicación de su imaginación.

Jimmy dice poco (o casi nada) a lo largo de la historia: pero no carece de personalidad. Incluso, es una persona que reconozco. De una inseguridad abrumadora, de una incapacidad irritante para afrontar el mundo. Alienado, los hechos más minúsculos, las dudas más sencillas, se convierten en grandes miedos y los grandes miedos cobran formas inesperadas.

Cuatro generaciones de Corrigans habitan las páginas del libro y al mismo tiempo, me parece estar presenciando la vida de un solo individuo. Y no porque los genes sean una cosa poderosa... Desde cierta óptica, la humanidad completa puede resultar en un sólo hombre solitario y temeroso. Incluso, lo "interracial" figura en varios momentos y parece borrarse cerca del final de la novela; dos personajes de colores opuestos, víctimas de una aparente hermandad política, terminan compartiendo una gota de sangre, muy significativa, que comenzó a diluirse hace más de 100 años... Y el lector descubre estos secretos gracias a uno de los impecables cuadros sinópticos de Ware. Recursos de una frialdad sorprendente que parecen entibiarse en la medida que escuchamos el latido de la novela, cada vez más fuerte/cada vez más triste.

Sucede con cualquier buen libro: pasar la última página nos deja una sensación de vacío. Una tristeza infinita que dura un segundo, antes de ser sustituída lentamente por otra cosa. "Jimmy Corrigan" deja un vacío -en efecto, es un buen libro- pero es acompañado de una sensación nueva. Una certeza (temporal también) de que las cosas no se pintarán de rosa nuevamente. En el camino, Ware nos enseñó que un mundo gris siempre será gris, y que si uno es víctima de sus emociones, se será víctima por siempre.

Thursday, May 1, 2008

Esto & aquello...

Feliz Día del Trabajo.
¿Por qué será feriado? Siguiendo esa lógica... ¿tendríamos que ir a la oficina el Día del Descanso?